Estanislao Marco Valls (La Vall d’Uixó, Castelló, 17 de mayo de 1873 – Valencia, 22 de junio de 1954) fue un compositor y guitarrista valenciano.

Estanislao Marco es una de las figuras más desconocidas en la historia de la guitarra, siendo fundamental su papel como nexo de unión entre Francesc Tàrrega y la generación de guitarristas nacidos en la segunda década del siglo XX.

La vida profesional de Estanislao no fue fácil en sus inicios. De origen muy humilde, a los cinco años se trasladó con su familia a Valencia, donde empezó sus actuaciones como músico ambulante por las calles y las plazas de la ciudad. Su padre, Manuel Marco, era guitarrista forofo y le enseñó las primeras nociones del instrumento. Las lecciones de solfeo las recibió de su hermano Manuel, que asistía a la academia de música del maestro Manuel Penella, realizando grandes progresos en poco de tiempo. Conoció a Tomás Rico, empresario del Teatro Principal de Valencia, quien le autorizó la entrada libre por la puerta del escenario que daba a la trapa donde se reunían los músicos de la orquesta durante el entreacto. Allí, apenas con ocho años, se inició en el aprendizaje de la interpretación y la técnica musical. Tuvo ocasión de escuchar en directo y de relacionarse con las grandes figuras de la época como Tàrrega, que actuó en noviembre de 1880, el violinista Pablo Sarasate, la soprano madrileña Adelina Patti, el tenor Francisco Vinyes, Anton Rubinstein…

Muchas veces actuó con su hermano para algunas compañías de teatro, ópera y zarzuela. En 1887 fueron los encargados de organizar una fábula de guitarras, laúdes y bandurrias con músicos ciegos para la ejecución del pasacalle y la jota final del primer acto en el estreno de la zarzuela de Ruperto Chapí La Bruja, al Teatro Principal de Valencia, y en La Dolores del maestro Tomás Bretón.

Formó parte del conocido como “Cuarteto del Turia”, donde pudo dar alas a su creatividad en forma de composiciones de distinto tipo. Destacó, así mismo, como docente, aconteciendo un auténtico apóstol de la guitarra en tierras valencianas

Un romántico renacencista en la Vall.

A las postrimerías del siglo XIX Estanislao Marco era un hombre joven y de cultura, que se había formado al cobijo de aquellos músicos y empresarios artísticos que construían la sólida vida cultural de la Valencia del Renacimiento. La figura de Estanislao Marco, como lo hicieron también otros valleros como por ejemplo Lleonard Mingarro, recibía y catalizaba aquellas influencias románticas que Goethe, Lord Byron o Alexandre Dumas propagaban en la Europa del momento. Así, su aportación a la Renacimiento valenciano estuvo en base de unas piezas breves pero exquisitas (como por ejemplo valses, tangos o mazurcas) que nacían en el propio coro y se trasladaban con pasión a las partituras sin perder de vista el folclore y la tradición popular del pueblo valenciano, que aconteció a la vez fuente y destinatario de la obra más genuina del autor vallero.

Un gran nombre de la guitarra injustamente olvidado.

Las sacudidas de la historia, no obstante, hicieron caer a Estanislao Marco en un injusto olvido que ahora contribuimos a dejar atrás. Asombra que ningún discípulo avanzado del magnífico Francesc Tàrrega no haya llenado páginas con líneas sobre su obra y escenarios con sonidos de sus partituras. Hasta el momento se han hecho pocos trabajos para sacar a la luz un autor injustamente desconocido a nivel estatal, autonómico y por desgracia también local. Investigadores como Jorge Orozco, con quien contamos en la organización de este festival, han sido de los pocos que han procurado sacar de las sombras del olvido a nuestro guitarrista más destacado.